30 noviembre 2006

¿Cómo nacen los objetos?

Bruno Munari - ¿Cómo nacen los objetos?
Editorial Gustavo Gili
ISBN: 8425211549
Precio: algo menos de 20 euros, por lo que veo en FNAC y La Casa del Libro

Habría que adiestrar y acostumbrar a los adultos a entender a los niños. Un antiguo proverbio chino dice: la única constante del mundo es la mutación. Si alguien quiere detenerla es él quien se detiene y envejece mal. Durante un cierto tiempo los adultos deberían enseñar a los niños, luego tendrían que aprender de ellos a conocer el mundo. El mundo real, no el artificial de los negocios.

Publicado por primera vez en 1981, este libro es la mejor introducción posible al diseño industrial, y no se me ocurre tema más apropiado para inaugurar el blog. Es un libro manejable, de menos de 400 páginas llenas de fotos y dibujos, muy pedagógico. La edición que yo tengo es la anterior, con la típica portada horrible característica de Gustavo Gili, pero la nueva portada me ha intrigado: no encuentro una sola referencia al lápiz en el interior, por mucho que hojeo.

Aunque sería muy lógico que la hubiera. Bruno Munari escribió este manual de diseño con una gran vocación pedagógica, comenzando por definir su idea de metodología proyectual y mostrando a continuación ejemplos propios y ajenos. Los últimos capítulos están dedicados a presentar conceptos que, hace treinta años, eran novedosos (o aún no se habían desarrollado): biónica, reciclaje, ergonomía o moldeo de plásticos, por ejemplo.

Bruno Munari (Milán, 1907-1998) es uno de esos tipos que parece haber hecho de todo: dedicado fundamentalmente al arte en su juventud, alternó con los futuristas en los años 20, con los surrealistas en los años 30 y con el movimiento moderno a partir de los años 50. Sus inquietudes fueron derivando hacia el diseño -gráfico e industrial- y la teoría tanto de arte como de diseño. En la wikipedia italiana cuentan que sus viajes a Japón en los años 60 le convirtieron en un enamorado de la naturaleza y el diseño habitacional. Enamorado de la Humanidad, diría yo; un hombre que ha ganado el Premio Andersen y el Premio Lego tiene que ser una buena persona a la fuerza.

Y eso se nota en sus libros: la metodología que propone Munari tiene bastante de racionalista, pero con una permanente preocupación por la función social del objeto. Parte de las ideas de L.B. Archer: el diseño como solución a un problema, sin consideraciones de marketing. Efectivamente, hubo un tiempo en el que el marketing no existía y no hace ni treinta años de eso. Hoy en día, las ideas de Munari suenan tal vez románticas e idealistas, como deberían sonar todas las ideas, pero el libro mantiene su vigencia cuando se trata de descubrir qué hay detrás de un objeto (el propio título se refiere a objetos y no a productos), qué pueden hacer los objetos por nosotros y cómo podemos agradecérselo.

A mi juicio, lo mejor del libro es la presentación de ejemplos de buen diseño: junto a los elogios que dedica Munari a la humilde bolsa de plástico del supermercado, el tetrabrick o la sierra japonesa, se encuentran sus propias creaciones como la lámpara colgante de nylon o los libros ilegibles, que comenzaron siendo un proyecto artístico y pronto se convirtieron en juguetes pedagógicos. Hay uno de estos libros en el MOMA desde 1950, pero millones de niños juegan hoy en día con libros de diferentes texturas y colores, descendientes directos de aquéllos.